Un día sin ti, es tener que estar acompañada de la soledad; es fingir el dolor y refugiarse en el abrazo de la amistad.
Un día sin ti, es como esperar tu voz que se esconde en el viento, es decir que estoy bien cuando sé que miento.
Un día sin ti, es cuando extiendo mi mano y digo: “tu ausencia es tan grande que no puedo siquiera evocar tu presencia en vano”.
Porque te busco en el hastío de mis noches en vela, porque sueño y te busco en el leve resplandor de una fugaz estrella.
Te busco en el silencio que aprisiona mi alma, entre las sábanas frías de mi desolada cama.
Un día sin ti, es vivir de falsos sentimientos; es acogerse a la idea de que fuiste más que
hermosos momentos.
Un día sin ti, es cuando miro tu fotografía a cada instante, una cara bella de mujer y su fragancia como recuerdo; es cuando intento dar un paso adelante pero sin ti me pierdo.
Porque si tu me das a elegir entre tus ojos y la grandeza del mar, prefiero la paz de tu mirada y recorrer mundos enteros sin temor a naufragar.
Un día sin ti, es toda una eternidad para mí; porque yo vivo para decirte que te amaré ciegamente; que estarás conmigo hoy y eternamente.
Vivo para recoger tus lágrimas cuando estés triste y para soñarte, cuando el cielo de negro se viste. 
Por favor no me dejes vivir un día sin ti; porque deseo amar y en tu nombre predicar, hacerlo decir al viento, dibujarlo con estrellas y llenar de ti el universo. 

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